
27/02/2024
Niñas y niños de diferentes localidades de Chile se convierten en embajadores de lo profundo
Tras completar un entrenamiento virtual de varias semanas, acompañados por un equipo científico, niños y niñas aprendieron sobre diversas metodologías utilizadas por el Núcleo Milenio NUTME para investigar los arrecifes mesofóticos en Chile y participaron de un memorable encuentro presencial en Las Cruces.

Niñas y niños de diferentes localidades de Chile se convierten en embajadores de lo profundo
Tras completar un entrenamiento virtual de varias semanas, acompañados por un equipo científico, niños y niñas aprendieron sobre diversas metodologías utilizadas por el Núcleo Milenio NUTME para investigar los arrecifes mesofóticos en Chile y participaron de un memorable encuentro presencial en Las Cruces.
Todo comenzó el año 2022, cuando se convocó abiertamente por redes sociales a niñas y niños de entre 6 y 12 años a sumarse al proyecto “Exploradores y exploradoras de lo profundo“. Se trataba de una experiencia virtual y asincrónica que, valiéndose de elementos del juego, buscaba promover el pensamiento científico, la creatividad, la motivación y el compromiso ambiental a través de la exploración de los desconocidos ecosistemas rocosos que se ubican bajo los 30 metros de profundidad en las costas de Chile: los llamados arrecifes mesofóticos.
Durante más de un mes, los 113 niños y niñas participantes, provenientes de 12 regiones de Chile y otros países de Latinoamérica, accedieron a desafíos semanales mediante un sitio web especialmente creado para la experiencia. Guiados por un equipo de educadoras, y junto a los investigadores y buzos técnicos Rodrigo Alarcón y Beatriz Salgado, fueron aprendiendo sobre las diferentes formas utilizadas para explorar estos arrecifes donde la luz es escasa, y los múltiples desafíos que se enfrentan en el camino.
Una semana, por ejemplo, niñas y niños tuvieron que comparar imágenes obtenidas a diferentes profundidades mediante buceo y vehículos sumergibles remotamente operados (ROV). Otra semana estuvieron de cabeza revisando códigos genéticos para resolver a qué especies correspondían y, para terminar, diseñaron sus propias investigaciones sobre arrecifes semiprofundos. Conforme avanzaron en el entrenamiento, niñas y niños fueron construyendo su aprendizaje y complementando sus conocimientos. Al cumplir todas las misiones, recibieron su licencia digital de exploración profunda.